Participar en el Simposio de Lukomorye, en Irkutsk, Siberia, fue una experiencia que transformó no solo mi obra, sino también mi manera de concebir el encuentro entre arte, territorio y sensibilidad humana. El tema del simposio —el amor— me llevó a una reflexión íntima y esencial: el amor propio como origen. Un amor que no se alcanza como un estado definitivo, sino que se construye día a día, en un proceso continuo de reconocerse, aceptarse y abrirse al mundo. Amar para amarse, y amarse para amar. De esa pulsación interna nació la obra que desarrollé allí: una forma que emerge desde adentro hacia afuera, como un gesto de afirmación y expansión.
Trabajar este concepto en Siberia, rodeado de nieve, silencio y una naturaleza inmensa, le dio a la experiencia un peso simbólico inesperado. El viaje mismo —trasladarme desde mi contexto latinoamericano hasta las orillas del lago Baikal— se sintió como cruzar un umbral, una especie de espejo que me llevaba a otra dimensión cultural, climática y emocional. El choque con ese paisaje extremo y a la vez profundamente humano amplificó mi búsqueda interior: la obra comenzó a dialogar con la idea de resistencia, calidez y conexión en medio de lo aparentemente inhóspito.
Convivir con los escultores rusos, los organizadores y la comunidad local fue descubrir que, más allá del idioma, del frío o de las costumbres, compartimos la misma esencia y sensibilidad. Somos distintos en nuestras formas de relacionarnos con el mundo, pero iguales en la necesidad de crear, de sentir y de encontrar sentido a través del arte. Las cenas colectivas, los gestos simples para comunicarnos y las risas que trascendían la barrera del lenguaje construyeron una cercanía inesperada, casi familiar.
Lukomorye me enseñó que el arte puede ser un puente entre realidades aparentemente distantes. Que el amor —en su dimensión más profunda— es un movimiento interno que, cuando se esculpe con honestidad, encuentra resonancia en cualquier lugar del mundo. Volví de Siberia no solo con una pieza terminada, sino con una comprensión ampliada de lo que significa abrirse, conectar y crear desde la vulnerabilidad.



